Ideologías

 Mientras le cambiaba el pañal a mi hija, en plena madrugada y con un sueño insoportable, me puso una tranca el pensar: ¿Qué joraca escribo ésta vez para Unbroken Politic? Y al darme cuenta que lo estaba poniendo al revés, me cayó la ficha de que estaría bueno dar un vuelo muy pero muy rasante sobre las “ideologías políticas”.

Una ideología es una forma de pensar y de conducirse, conforme ese pensar, dentro de un grupo social. Ahora, para lograr tener una ideología política la receta es:

Meta en un bol:              

  • Medio kilo de emociones, las que están en la alacena al lado del orégano, aquellas que nos mueven y nos hacen percibir nuestra realidad y la de nuestro entorno.
  • Cuatro claras de convicciones en que esa realidad debe ser transformada (o no).
  • 200 cm3 de preferencias en el camino a seguir para modificarla o potenciar sus cimientos. 
  • Sazonar a gusto con ideas, ideas y más ideas para lograrlo.
  • Mezclar todo hasta obtener un posicionamiento político de derecha, izquierda o centro.
  • Conseguida esta mixtura entre lo racional y emocional, al ser muy leudante, se debe verter dentro de un balero lo bastante abierto, donde la perspectiva de la realidad se pueda seguir expandiendo.
  • Llevarlo a horno bajo, moderado o intenso, conforme su militancia política.
  • ADVERTENCIAS:
  • Tener la cabeza muy abierta puede hacerlo cambiar de ideología, ejemplo: Volantear de derecha a izquierda o viceversa.
  • Puede ocurrir también que de la mezcla resulte: el descreimiento de todo lo estructurado. La anarquía es el resultado de su preparación. 
  • Si el cocinero quiere compartir su receta y ésta es rechazada, por cabezas parcas o estrechas, es aconsejable no insistir en ello ya que agarrase a trompadas o a los insultos es lo que seguro le van a convidar.

Mientras esperamos a que se enfríe en la ventana, vamos a analizar las bases de algunas de las ideologías políticas que comúnmente se suelen cocinar:

DERECHA: Si como resultado se obtiene una posición donde se apuesta al mercado, como la guía que marcará el norte en su crecimiento personal y grupal, comúnmente se dice que usted es de acá. La libertad es el sello característico de esta ideología: libertad de comunicación, libertad de transporte, pero sobre todo la libertad de oferta y demanda (consumo, mucho consumo) y la propiedad privada: “Esto es mío y debe ser respetado por todos”, la ley debe protegerlo. El gobierno no tiene que preocuparse por intervenir directamente en la economía, sino más bien marcar parámetros, líneas generales de juego para que sea el propio mercado el que acomode los zapallos en el carro de las exigencias cotidianas.

IZQUIERDA: Si la receta tiene gusto a una agria contradicción en eso de “la libertad” (de mercado), ya que uno tiene la libertad de comprarse cosas pero no puede ya que el dinero de su trabajo es insuficiente. Donde las ganancias del trabajo humano (plusvalía), es repartido entre los pocos dueños del mercado y el gobierno, dejando afuera al proletariado (laburante). Si sus emociones vienen por este lado quiere decir que usted horneó una ideología de izquierda. Acá se promulga la unidad de la clase trabajadora, que se apropia de manejo económico para destronar al clasicismo mediante la repartición justa de la riqueza. Todos son dueños de todo, y no hay nadie que no sea dueño de nada. El estado juega aquí un papel importantísimo, ya que debe repartir las cosas de manera justa para solventar las necesidades de todos.               

CENTRO: Si la preparación le da como resultado una masa de un tibio color gris, ya que no se siente cómodo jugándosela por alguna de las anteriores, diga que es de centro. Sirve también para tratar de no quedar tan mal con nadie y para que no se le enfríe el asado en discusiones infinitas con los Hippies de izquierda o con esos meritócratas en ojotas de derecha.            

ANARQUISMO: Esta ideología es la que descree directamente del Estado como tal: de sus límites fronterizos, sus provincias, su presidente, sus legisladores ¡eso es al pedo! El hombre está por encima de cualquier autoridad, todo lo anterior sólo oprime y aniquila ya que pone a unos contra otros. La libertad del individuo es fundamental, por ello, la autoridad (mercado o estado) está demás. Las estructuras son innecesarias y nocivas. La solidaridad, tolerancia, unión y respeto son todo lo necesario. Cualquier insinuación de poder solo daña.   

Sea cual fuere la ideología que sea afín a su sentir, recuerde que siempre será proscripta en mesas con ideologías fascistas, ello lo llevará a que se exilie hacia otras mesas que le puedan dar un solidario hospedaje.

Esta grotesca y arbitraria exposición, seguida por la insulsa explicación sobre algo mucho más sensible y en extremo complejo, tiene la equivocada idea de querer ser el trampolín, con los tornillos flojos, para que vos “¡ho! pequeño saltamontes que quieres hacer la revolución”, entres a hurgar en ese mundo tan potente que te dará (sin dudas) un pensamiento crítico para ver con tus ojos como gira el mundo.

Ahora, si uno ya está convencido de ella pero ve que las gentes que la llevan adelante la cagan, no es problema de tu ideología, amigo mío, ella está por encima de los garcas, de los que la venden, de los que tranzan. Las ideologías son los ojos plurales despiertos, para poder mirarnos y mirar la vida en comunidad, buscando los mecanismos teóricos y prácticos para estar mucho mejor. Los representantes de nuestra ideología son hombres y mujeres de carne y hueso, y las personas de carne y hueso son medio pelotudas, pero eso no tiene por qué enchastrarte a vos como militante.

Algunos siempre la cagan, como mi hija al pañal, al que terminé de ponerlo con éxito. 

Leandro Lockett

Leandro Lockett

Un dugratense del montón
Leandro Lockett

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