“Cada mujer representa a todas las mujeres. Todas ellas nos salvan de la locura” -Eduardo Galeano
Desde el comienzo de los tiempos la humanidad quiso y buscó comprender el universo y, movido por esas ganas de saber, construyó historias, mitos y leyendas para intentar explicar un mundo que le resultaba desconocido, extraño e inconcebible.
Así fue como los truenos fueron creados por un ensordecedor martillazo que producía Thor, las fuertes tormentas eran producto de un enojo divino y la grandeza del desierto era producto de un torpe ángel que, por accidente, derramó toda la arena del mundo en un mismo lugar.
En la actualidad, nos toca vivir una época de grandes cambios para nosotras, las mujeres. Después de incesantes luchas, tiempos de tempestades, desconcierto y desazón, finalmente estamos obteniendo el derecho a ser consideradas como un sujeto que posee deseos que deben ser respetados y capacidades que pueden ser inferiores, iguales o superiores a las de un hombre pero que no están establecidas, por ninguna causa, por la diferencia de género sino más bien por cuestiones subjetivas y personales.
Diferencias hechas desde la ciencia explican que, en general, nosotras aprendemos a hablar antes que los hombres, con mayor riqueza de vocabulario y mayor capacidad de expresión. Nosotras, evidentemente, tenemos tendencia a una mayor capacidad para reparar en detalles: situaciones, ambientes, objetos o vestuarios. La ciencia explica que en el hombre predomina una conducta competitiva, mientras la mujer prevalece el cuidado y la cooperación con la sociedad. En ellos prevalecen las conductas de alerta, mientras que en nosotras se destacan la sensibilidad y la cordialidad. Desde la genética y la biología hombres y mujeres somos diferentes, el desafío es alcanzar la igualdad en los derechos entre ellos y nosotras.
Somos diferentes, todo resulta insuficiente para comprender en profundidad lo que tanto nos difiere a hombres y mujeres. Ni mejores, ni peores. Puramente diferentes. Asumiendo estas diferencias debemos comprometernos en la igualdad de los derechos, el reconocimiento en la lucha de las mujeres, el respeto y la sororidad.