Julian Álvarez Sansone: “Los Tres Piqueteros es una novela que desborda categorías”.

Dialogamos con el politólogo, periodista y escritor porteño sobre su novela, la construcción de personajes, la idealización de los piqueteros y el rol del Estado

Julián Álvarez Sansone nació en el barrio porteño de Caballito en febrero de 1994. Creció en Agronomía y actualmente vive en Villa Bosch, provincia de Buenos Aires. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), donde se recibió a los 22 años. Hizo tres posgrados: la Maestría en Políticas Públicas y Gerenciamiento del Desarrollo en la UNSAM; una especialización en Estudios Contemporáneos de América y Europa en la Universidad de Buenos Aires (UBA); y una diplomatura en Literatura y Discurso Político brindada por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO- sede Argentina).

Trabajó como asesor parlamentario en la Legislatura Porteña, cubriendo entre otras áreas la Comisión de Cultura. También fue periodista en La noticia Web, redactor en El Canciller y columnista de Nuevos Papeles, Diagonales y El Economista, donde suele escribir artículos de opinión.

Publico un libro de ensayo en España llamado “Estudio sobre la democracia de Angola y Mozambique” (Editorial Académica Española, 2017); el  poemario “El Fuego Indicado” (Rangún, 2019); el poemario “Besos, palabras y miedos” (Halley Ediciones, 2022); y otro libro de ensayo en España titulado “Hacia un ¿nuevo? enfoque de lo social?” (Editorial Académica Española, 2024), el cual le valió una distinción a la comunicación social en la Legislatura Porteña. “Los Tres Piqueteros” (Ediciones Diotima, 2025) es su quinto libro, pero su primera incursión en la narrativa argentina.

En esta entrevista, Álvarez Sansone nos habla del proceso de gestación de su flamante novela, de cómo abordar los conflictos sociales desde la literatura, y del rol del Estado que se ve reflejado en su novela.

¿En qué momento sentiste que Los Tres Piqueteros tenía que ser un libro y no solo una idea?
Cuando terminé de leer “Los Tres Mosqueteros”. Ahí me dije a mí mismo que podría escribir una novela similar pero que en lugar de tener mosqueteros tenga piqueteros. Me gustaba jugar con la sonoridad y pienso que el título quedaba potente. De hecho, es una de las cosas que más llama la atención y le impactan al lector.

¿Qué experiencias, lecturas o escenas concretas del país funcionan como detonante de esta historia?
Hay varios, pero los más importantes son los acampes en la 9 de Julio, la gestión de los  merenderos, las asambleas populares, las peleas con la policía y las fiestas en la Quinta de Olivos. “Los Tres Piqueteros” se alimenta de todo eso. En particular yo asistí a asambleas, acampes y merenderos un tiempo haciendo observación para trabajos de periodismo y para mi tesis de maestría. Observé cómo funcionaban y lo plasmé en la novela lo más real posible. Hay algo ahí de trabajo etnográfico cual antropólogo que se hizo para darle verosimilitud a diversos capítulos.

Hay otros aspectos más teóricos vinculados al ámbito académico que tienen cierta incidencia en las tramas y subtramas de la novela. Por ejemplo, las demandas por el Salario Básico Universal que se muestran en la novela son debates que vienen dando serias discusiones en el ámbito académico.

¿Pensás Los Tres Piqueteros como una novela política, una novela social o como algo que desborda esas categorías?
Los tres piqueteros es una novela que desborda categorías. Es un híbrido entre la novela política, el género de aventura (propio de “Los Tres Mosqueteros”) y el género del absurdo que hace parodias de la realidad utilizando recursos como la ironía y el sarcasmo. Suelo pensar que, así como los textos de la Revista Anfibia se nutren del ensayo periodístico y la crónica literaria, mi novela se nutre de distintos géneros. En este caso, el thriller político, el absurdo y la aventura.

¿Qué puede hacer la literatura —que no pueden el ensayo o el discurso militante— para pensar el conflicto social?
Creo que puede desarrollar ideas con humor. El ensayo sirve para desarrollar ideas, el discurso militante para persuadir y convencer. La literatura puede hacer eso y algunas cosas más. Puede ser materia prima para el cine, o para el teatro también. Entre otras tantas cosas. Me parece que en ese punto la literatura tiene más potencial que otros géneros.

Uno de los desafíos del libro que asumimos con la editorial fue trabajarlo profundamente para que no sea algo “panfletario”. Por suerte, según al editora, diversos lectores y algunos críticos hemos podido lograrlo ya que no alude a ningún partido político en particular ni hace campaña militante para ningún movimiento social.

¿Cómo construiste a los protagonistas: desde biografías reales, arquetipos o una mezcla?

Es una mezcla. Por ejemplo, el personaje de Norberto Mancuso fue gobernador de Buenos Aires pero es Presidente. Solía ser un operador mediático y tiene influencia en ciertos grupos de poder. Es una mezcla de trayectorias políticas diversas. Últimamente no se ven gobernadores de la Provincia de Buenos Aires que hayan sido Presidentes. Ese mecanismo de mezclar rasgos se reproduce con varios personajes, que pueden estar inspirados en alguna figura real, pero con rasgos modificados propios de otra figura ya que es una novela de ficción.

¿Qué tensiones internas atraviesan a los piqueteros del libro más allá de la lucha colectiva?
Hay lógicas de cooperación y competencia. La novela refleja que las cúpulas de las organizaciones están asustados por la implementación de auditorías gubernamentales en los planes sociales, lo cual podría desnudar ciertos manejos espurios del dinero que les brinda el Estado para crear cooperativas y sostener merenderos populares. Sin embargo, la novela también refleja ideas nobles para combatir el hambre y el desempleo promoviendo inclusión social e integración laboral.
Además, los piqueteros de mi novela luchan por una ideal respetable que es el Ingreso Básico Universal, que obligaría al Estado a brindar un ingreso a todos los ciudadanos para que puedan vivir dignamente cubriendo sus necesidades básicas. Eso es algo que ya está en discusión en grupos progresistas de Europa.

¿Te interesaba evitar la idealización del sujeto piquetero?
Sí, porque pienso que la novela también puede ilustrar sobre las luces y sombras de los movimientos sociales. No todo es positivo en los movimientos sociales, pero tampoco es todo negativo. No son vagos, ignorantes y violentos como te pintan los medios de comunicación hegemónicos, ni son unos angelitos como te pintan ciertos sectores de la militancia progresista. Hay ahí un híbrido que traté de reflejar y que, según me dijeron varios, salió bastante bien.

¿Por qué?

 Pienso que es necesario tener una mirada más crítica y equilibrada sobre el rol y la influencia de los movimientos sociales. Como dije, ilustrando sobre sus luces y sombras. El libro trata de desarrollarse en ese fino e inestable equilibrio. No fue fácil, pero creo que junto a Graciela Scarlatto, la editora, y Mirha Caré, con quien hice la clínica de obra, hemos podido lograrlo. Estoy más que conforme con cómo terminó quedando la novela.

¿Qué lugar ocupa el rol Estado en la trama del libro: antagonista, ausencia, escenario o botín en disputa?
Trato de hacer ver al Estado como proveedor de bienestar. Creo que ese es su rol central. El Estado es también un garante de los derechos humanos de la población. En ese marco, debe proveer bienestar y promover el cumplimiento efectivo de derechos básicos como el trabajo, la vivienda y la alimentación, entre otros.
En mi novela el Estado se ocupa de las necesidades de los más humildes, pero quizás no de las formas más eficientes y transparentes. Sin embargo, se vislumbra cierta ausencia del Estado en los barrios más vulnerables del conurbano y del interior del país. Es ahí donde entran a jugar las organizaciones sociales, vinculándose con los más humildes para solventar sus necesidades socioeconómicas.


¿Hay autores o tradiciones literarias argentinas que sientas dialogan directamente con este libro?
Sí, sin lugar a dudas. Más allá de la lógica referencia al francés Alejandro Dumas  (ya que mi novela se inspira en “Los tres mosqueteros”) la construcción narrativa es similar a la de Osvaldo Soriano, porque como sucede en muchas de sus novelas, las tramas y subtramas avanzan a medida que avanzan los diálogos. Por otro lado, hay una mirada sobre los márgenes de la sociedad y sobre los más humildes que es característica de otros escritores como Eduardo Galeano (que si bien es uruguayo lo tomamos como nuestro). Cuando escribió aquel célebre texto “los nadies”, simplificó de forma magistral una mirada sobre la pobreza extrema y lo poco que valen los pobres para ciertos sectores en el marco de la sociedad capitalista.

¿A quién imaginabas como lector ideal mientras escribías?
Imagino un lector comprometido con causas sociales. Un lector mínimamente instruido que se conmueva por la desigualdad social y viaje en transporte público. No me imagino mi libro en la biblioteca de un country, sino más bien en una biblioteca popular de barrio. Creo que el lector ideal, el que más “jugo” le puede sacar a esta lectura, podría ser un estudiante de Letras, de Trabajo Social, Sociología o Ciencias Políticas. Pero, en cierto punto, no es una novela compleja ni tiene un vocabulario rebuscado. “Los Tres Piqueteros” es una novela que puede leer cualquiera: desde un empleado de comercio, un adolescente, o una jubilada ama de casa sin estudios universitarios.

¿Cuáles son tus próximos proyectos literarios?

Tengo dos novelas más, que en cierto punto serían una continuación de esta. Las dos ya están escritas y una ya tuvo un proceso de revisión y corrección bajo la atenta mirada de Mirtha Caré y Enzo Maqueira. Así como esta es la adaptación o reescritura de “Los Tres Mosqueteros”, la segunda es una reescritura adaptada de “La Metamorfosis” de Kafka. La tercera, que todavía no tuvo informe de lectura ni clínica de obra, es la reescritura o adaptación de “El hombre invisible”, de Herbert George Wells. Mientras tanto, sigo avanzando como puedo y cuando puedo. Lo importante, siempre, es seguir escribiendo.

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Unbroken Politic

Unbroken Politic es un portal digital de análisis y opinión que surge por una necesidad clara en el ecosistema de medios actual: darle un enfoque completamente diferente a la discusión política. Queremos alejarnos del sensacionalismo, el “clickbait” y la inmediatez superficial. Nuestro propósito es aportar a la conversación pública argumentos basados en el rigor, elaborando artículos profundamente analíticos, técnicos e inclusive críticos. Creemos que la complejidad de la realidad exige menos ruido mediático y más explicaciones de fondo.
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