Desmenuzando la Reforma Electoral de Milei: Eliminación de las PASO

Entre las medidas no estrictamente económicas que el gobierno del presidente Javier Milei impulsó con mayor determinación figura la reforma del sistema electoral nacional. Si bien a lo largo de estos años de mandato el Ejecutivo insistió de manera recurrente en la necesidad de modificar nuestro esquema electoral, solo ha logrado concretar una de sus metas, y aún de forma parcial. Nos referimos a la Boleta Única de Papel, un sistema ya implementado en varias provincias para la elección de cargos provinciales y municipales, que debutó en las elecciones legislativas de 2025 para los cargos nacionales y se proyecta para las generales del año próximo, probablemente con algunos ajustes adicionales.

Ahora bien, como es de público conocimiento, en el acto de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, el propio Javier Milei señaló con claridad que uno de sus objetivos centrales para este año era avanzar en la reforma electoral. Sin entrar en demasiados detalles en ese momento, su intención quedó explícita: retomar y concretar los proyectos de reforma que no habían prosperado en sus dos años y medio de gestión. Pero, ¿cuáles son las medidas concretas que propone esta reforma?

En el mes siguiente a su discurso en el Congreso, el Ejecutivo remitió al Senado de la Nación un proyecto de reforma electoral que incluye varios puntos significativos: la eliminación de las PASO para las elecciones a cargos nacionales, la incorporación de la figura de Ficha Limpia para inhabilitar a personas con condenas confirmadas en segunda instancia por delitos dolosos, modificaciones en la Boleta Única de Papel (BUP) con la reincorporación del casillero de lista completa, y una reducción del financiamiento público a los partidos junto con una ampliación del aporte privado hasta el 35%. Además, elimina los espacios gratuitos en medios audiovisuales para publicidad electoral, suprime el debate presidencial obligatorio, pone fin a las elecciones directas del Parlamento del Mercosur (Parlasur) y establece nuevas exigencias para obtener y mantener la personería jurídica de los partidos.

Entendiendo cuáles son los puntos clave que el gobierno busca reformar, corresponde indagar y analizar cada uno para comprender los incentivos estratégicos que motivan estas iniciativas y por qué el oficialismo está dispuesto a movilizar recursos, negociaciones y consensos para llevarlas adelante.

Si bien todos los puntos revisten importancia, comenzaremos por uno de los más comentados en los medios y más debatidos en los últimos años —especialmente cuando se acercan los comicios—: la eliminación de las PASO. En este artículo, buscamos explicar y enriquecer el debate sobre este sistema de internas, tan controvertido, pero desde un enfoque más estratégico y “terrenal”. Analizaremos las posibles motivaciones, conveniencias e incentivos que impulsan al oficialismo, particularmente de cara a las elecciones generales de 2027.

Eliminación de las PASO

Las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) constituyen un sistema de selección de candidaturas que los partidos políticos deben cumplir obligatoriamente para competir en las elecciones generales. Implementado a nivel nacional desde 2011, su rasgo más distintivo es la obligatoriedad: no solo afecta a los partidos que deben participar si desean presentarse en la general, sino también a los electores, quienes enfrentan sanciones por no asistir. Además, impone condiciones previas a los partidos: deben reunir una cantidad mínima de avales y afiliaciones para inscribirse, y superar un umbral del 1,5% de los votos en las primarias para poder competir en la elección general.

El fundamento teórico original de este sistema era “democratizar” la selección interna de candidaturas dentro de los partidos y fortalecer el sistema de partidos en su conjunto, generando una oferta electoral más competitiva al filtrar a las fuerzas minoritarias o “sellos de goma” que no superaran ese umbral. En la práctica, se buscaba reducir la fragmentación excesiva y elevar la calidad de la competencia electoral.

Desde su sanción, el sistema se replicó con variaciones en varias provincias, llegando a regir en 11 distritos en su momento de mayor expansión. Hoy en día solo permanece vigente en 7 (incluyendo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires). Sin embargo, suele cuestionarse cada vez que se aproximan elecciones. Por ejemplo, desde febrero de 2025 se encuentra suspendido a nivel nacional, razón por la cual no se aplicó en las elecciones intermedias recientes.

El gobierno nacional busca eliminar las PASO argumentando, como expuso María Luz Alegría Landivar, asesora del Ministerio del Interior y ex titular de la Dirección Nacional Electoral (DINE), en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, que en 16 años y siete elecciones nacionales, solo diez agrupaciones las utilizaron para dirimir candidaturas presidenciales, y que el 40% de ellas ni siquiera alcanzó el umbral del 1,5%. Bajo la narrativa de reducción del gasto público, detalló que en 2023 se destinaron más de 1.200 millones de pesos a agrupaciones que en conjunto no superaron el 2% del electorado, calificando al sistema como ineficiente y costoso.

Lo más relevante del discurso de Landivar no fue tanto la precisión numérica —discutible en algunos aspectos— sino la narrativa que el gobierno desplegaría para justificar la eliminación: austeridad, simplificación y eficiencia.

Pero más allá del costo fiscal o de la efectividad real del sistema en cumplir sus objetivos originales a lo largo del tiempo, la pregunta estratégica central es: ¿por qué le conviene al gobierno eliminar las PASO y qué ventajas concretas obtendría La Libertad Avanza de cara a las elecciones generales de 2027?

Analizando los incentivos

Afortunadamente, existe un sólido y actualizado cuerpo académico que estudia las causas y efectos de las PASO tanto en elecciones nacionales como subnacionales. Más allá del análisis superficial que suelen ofrecer los medios, es posible profundizar en puntos centrales que iluminan los posibles impactos de su eliminación.

Eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias ofrecería a La Libertad Avanza diversas ventajas estratégicas y políticas para las próximas elecciones, centradas principalmente en la reelección presidencial, el control de la narrativa y la racionalización de recursos. Basándonos en los aportes de la Dra. Ariadna Gallo, investigadora del CONICET y una de las politólogas argentinas que más ha estudiado empíricamente el funcionamiento de las PASO, podemos extraer los siguientes ejes de análisis.

1. Eliminar el efecto de “primera vuelta adelantada”

En la práctica, las PASO argentinas han funcionado como una formidable herramienta predictiva, operando casi como un ensayo general que prefigura el resultado de la elección general. Esto genera un fuerte desincentivo al voto útil en la segunda vuelta efectiva. Al actuar como una “gran encuesta nacional”, los resultados de las primarias suelen acelerar el trasvase de votos hacia la opción opositora más viable si el oficialismo aparece rezagado.

Evitar la percepción de derrota inevitable es clave: si el margen en las PASO es muy amplio a favor de un desafiante, el resultado se vuelve prácticamente irremontable en la general, golpeando la moral de la base oficialista y la viabilidad de sus candidatos. Un ejemplo claro de este dinamismo se vio en ciclos electorales previos donde las PASO actuaron como un acelerador de tendencias, condicionando campañas enteras desde agosto.

2. Fortalecer el control de las cúpulas en la selección de candidatos

Aunque las PASO nacieron con el ideal de democratizar la selección interna, en la mayoría de los casos han terminado siendo una mera ratificación pública de decisiones ya tomadas por los líderes partidarios. Eliminarlas permitiría al oficialismo volver a un esquema donde las nominaciones se concentren en las cúpulas o en un liderazgo centralizado, sin necesidad de montar un “simulacro de apertura democrática” que pueda generar fricciones internas innecesarias o exponer divisiones prematuras. Esto resulta especialmente valioso para un espacio relativamente nuevo como La Libertad Avanza, que aún consolida su estructura orgánica.

3. Alineación con la narrativa de austeridad (incentivo central del gobierno actual)

Para el gobierno de Javier Milei, la eliminación de las PASO se enmarca perfectamente en su retórica “anti-casta” y de ajuste fiscal permanente. Se presenta como una medida concreta de ahorro de recursos estatales en una elección que muchas veces carece de competencia real, aliviando la carga impositiva sobre los contribuyentes y simplificando el calendario electoral. Esta narrativa resuena con el electorado que valora la eficiencia administrativa y castiga el despilfarro, permitiendo al oficialismo posicionarse como coherente con su identidad fundacional.

4. Mitigación de conflictos internos y fragmentación

Las PASO pueden agravar divisiones dentro de una coalición oficialista cuando existen corrientes internas competitivas, generando fuerzas centrífugas y rupturas posteriores. El caso paradigmático fue la interna de Juntos para el Cambio en 2023 entre Patricia Bullrich y Horacio Larreta: aunque ambos espacios se unieron formalmente para la general, las heridas no cicatrizaron del todo y contribuyeron al posterior desarmado de la coalición, con el PRO como principal damnificado.

Al suprimir esta instancia, el partido gobernante fuerza una coordinación de élites temprana, evita que las disputas se ventilen públicamente y reduce el riesgo de que sectores derrotados queden aislados o migren antes de la elección decisiva. En un espacio en crecimiento como el oficialismo actual, esto puede ser decisivo para mantener cohesión.

Recurriendo a otros estudios recientes, el trabajo de Lucardi, Vallejo y Feierherd aporta una perspectiva técnica y empírica fundamental que complementa los argumentos políticos anteriores. Su análisis subraya que la principal ventaja para un oficialismo al eliminar las PASO radica en el control de la información estratégica, lo que dificulta la coordinación de los votantes opositores.

1. Neutralizar el “Efecto del Segundo Puesto” (Efecto Focal)

Uno de los hallazgos más robustos es que quedar segundo en las PASO otorga una ventaja estadística significativa. Según los autores, terminar en ese lugar aumenta en alrededor de 9 puntos porcentuales la probabilidad de ganar la elección general, incluso con diferencias mínimas respecto al tercero.

Si el oficialismo anticipa salir primero pero con margen estrecho, eliminar las PASO evita que el principal retador se consolide como “punto focal” claro para el resto de la oposición. Sin primarias, el voto opositor podría fragmentarse entre segundo y tercero, permitiendo al oficialismo imponerse con una minoría más sólida. Este escenario hipotético resulta particularmente atractivo para 2027 en un mapa opositor aún atomizado.

2. Desincentivar la participación y la movilización

El estudio demuestra que la competitividad en las PASO impulsa la participación en las generales. Cuando la distancia entre los dos primeros es reducida, aumenta tanto la concurrencia como la proporción de votos válidos. Si el oficialismo percibe que una alta movilización ciudadana —especialmente de independientes o desencantados— le resulta perjudicial, eliminar las PASO suprime ese estímulo competitivo que lleva a más gente a las urnas.

3. Mantener la fragmentación electoral

Las PASO tienden a reducir la fragmentación: tras observar los resultados, los votantes abandonan opciones menores en favor de las dos principales. Al eliminarlas, el oficialismo incentiva que la oferta opositora llegue más fragmentada a la general. Según el índice de Golosov, las primarias suelen disminuir el número efectivo de partidos competitivos. Sin ellas, múltiples candidatos opositores podrían canibalizarse votos mutuamente, beneficiando al que mantenga una base más consolidada.

Algunas reflexiones finales…

La eliminación de las PASO representa una jugada estratégica de envergadura para el gobierno, siempre que consiga los consensos necesarios. Su viabilidad dependerá también de cuánto beneficio (o perjuicio) perciban los espacios opositores, tanto en la construcción de una estrategia competitiva creíble para 2027 como en las provincias donde aún rige el sistema y donde los gobernadores podrían encontrar narrativas convergentes para eliminarlo localmente.

En definitiva, la eliminación de las PASO no es el único movimiento necesario para mejorar la posición del oficialismo de cara a la reelección, pero sí un paso relevante que le permitiría “calentar motores” y tomar impulso para otras reformas complementarias. Estas configurarían un diseño electoral más favorable —al menos en primera lectura— para retener y ampliar su representación parlamentaria. Habrá que observar si, con el viento a favor, logra los resultados esperados. Porque en política, como bien sabemos, rara vez dos más dos equivale exactamente a cuatro: las variables humanas, los imprevistos y las dinámicas de poder siempre introducen complejidad. El verdadero desafío para el oficialismo no será solo cambiar las reglas, sino demostrar que puede ganar bajo ellas con legitimidad y amplitud suficiente para consolidar su proyecto de transformación.

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Javier Santiago Rojas

Licenciado en Ciencia Política de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM). Expositor en el X° Congreso Nacional de extensión universitaria “La extensión universitaria en la pospandemia: los desafíos y los aprendizajes de la universidad territorializada” del 2023. Colaborador del libro Proyecto Construyendo con perspectivas: sistematización de la experiencia y presentador del mismo en La XVI Feria municipal del Libro de La Matanza. Integrante del equipo de sistematización en “La Jornada de Género” en la UNLaM, Noviembre 2023. Ponente en el XVII Congreso Internacional de Comunicación Política | Campañas Legislativas en el 2025. Ganador de dos Napolitan Victory Awards 2024, en Excelencia a un esfuerzo digital/tecnológico y en Excelencia en creatividad - Audio/Música. Ganador del Napolitan Victory Awards 2025 en la categoria de Rising Star, Actualmente se desempeña como Consultor y analista Político. Es Socio Adherente de la Asociación Argentina de Consultores Políticos (Asacop) y participó en campañas electorales y de comunicación de gobierno en Argentina, Ecuador, El Salvador, República Dominicana, México y Uruguay.
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Javier Santiago Rojas

Licenciado en Ciencia Política de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM). Expositor en el X° Congreso Nacional de extensión universitaria “La extensión universitaria en la pospandemia: los desafíos y los aprendizajes de la universidad territorializada” del 2023. Colaborador del libro Proyecto Construyendo con perspectivas: sistematización de la experiencia y presentador del mismo en La XVI Feria municipal del Libro de La Matanza. Integrante del equipo de sistematización en “La Jornada de Género” en la UNLaM, Noviembre 2023. Ponente en el XVII Congreso Internacional de Comunicación Política | Campañas Legislativas en el 2025. Ganador de dos Napolitan Victory Awards 2024, en Excelencia a un esfuerzo digital/tecnológico y en Excelencia en creatividad - Audio/Música. Ganador del Napolitan Victory Awards 2025 en la categoria de Rising Star, Actualmente se desempeña como Consultor y analista Político. Es Socio Adherente de la Asociación Argentina de Consultores Políticos (Asacop) y participó en campañas electorales y de comunicación de gobierno en Argentina, Ecuador, El Salvador, República Dominicana, México y Uruguay.