El gobernador Leandro Zdero puso en marcha una reconfiguración clave de su gabinete al tomar juramento a Julio Ferro como nuevo ministro de Gobierno, Justicia, Trabajo y Derechos Humanos, y a Diego Gutiérrez al frente de Desarrollo Humano. ¿Serán los únicos?
Los flamantes ministros desembarcan en áreas sensibles con la instrucción explícita de acelerar la modernización del Estado, reforzar la presencia territorial y garantizar que la asistencia llegue sin intermediarios, por lo que las designaciones no solo reorganizan el mando político, sino que habilitan una nueva etapa de gestión en la segunda mitad del mandato.
Ferro juró y asumió el cargo luego de renunciar a una banca legislativa que tenía asegurada por cuatro años, algo que le valió críticas por lo que podría haber sido una supuesta testimonial.
Tras su juramento, él mismo reconstruyó ante los medios periodísticos el momento en el que aceptó el desafío: un llamado a las nueve de la mañana del gobernador, que cambió el rumbo de una jornada que debía conducirse hacia la asunción parlamentaria.
“Lo mío no es testimonial”, afirmó, al subrayar que su decisión respondió a una demanda de conducción política y cercanía con la gente. Su primer día estuvo marcado por reuniones técnicas, ordenamiento interno y una instrucción prioritaria: avanzar en la digitalización del Registro Civil, modernizar trámites y fortalecer la gestión territorial.
También confirmó la continuidad del seguimiento de causas judiciales donde el Estado actúa como querellante, entre ellas el caso Cecilia.
El nuevo ministro relató que la transición con su antecesor, Jorge “Pato” Gómez, fue cordial y sin tensiones, y destacó su reemplazo en la legislatura por el abogado Edgardo “Tati” Reguera, cuyo perfil técnico, anticipó, aportará solidez en temas críticos.
La hoja de ruta inmediata incluye trabajo operativo hasta fin de año, un plan estratégico hacia marzo y la reestructuración del esquema interno del Ministerio.
“Ordenar, planificar y salir al territorio” es, según Ferro, la base de su gestión.
En tanto, para Desarrollo Humano, Gutiérrez asumió con un mensaje que combinó urgencia social y compromiso político. “Vamos a trabajar 24 por 24, lunes a lunes.La gente necesita respuestas”, expresó tras jurar. Reconoció que la provincia arrastra índices de pobreza que “duelen y avergüenzan”, pero aseguró que su objetivo es dejar atrás la lógica del asistencialismo permanente: promover autonomía económica, acompañamiento territorial y políticas que permitan salir de la pobreza de manera sostenible.
En un diciembre de alta demanda social, el ministro confirmó la continuidad del programa Nachec, la asistencia alimentaria y la distribución de bolsones navideños. También remarcó que la transición con Gabriela Galarza fue ordenada y sin rupturas.
Uno de los ejes más contundentes de su agenda será la eliminación definitiva de intermediarios: “No puede haber gerentes de la pobreza reteniendo ayuda. La asistencia debe ser directa”.
De esta manera, el gobernador reacomodó momentáneamente un gabinete que estuvo bajo la lupa y que seguramente tendrá que rendir exámenes constantemente, sobre todo desde marzo, donde el engranaje administrativo comenzará a ser crucial en un año de transición, pero con el mismo problema que acusa a la gestión desde sus inicios: la falta de acompañamiento económico a las provincias desde Nación.
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