Luego de realizado el primer golpe cívico-militar contra un Gobierno Constitucional y Democrático en Argentina en 1930, contra el Presidente Hipólito Irigoyen y acelerado por su fallecimiento que acentuó la crisis en la Unión Cívica Radical, y transitando los años oscuros de la “1° Década Infame”, en 1935 un grupo de jóvenes irigoyenistas decide formar una agrupación; F.OR.J.A., que sería Bisagra en la Historia Política Argentina, y que terminaría uniendo innegablemente a los dos Movimientos Históricos Argentinos: El Radicalismo y el Justicialismo. La F.O.R.J.A. cuyo significado era Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina en sus postulados estaba: Retorno a la doctrina nacionalista de Irigoyen, volver a las raíces históricas de las antiguas tradiciones federalistas del país previas a 1852, retorno a los postulados ideológicos de la reforma universitaria de 1918 y rechazar influencias europeas. Era enteramente argentino. Sostenía la Tesis del Latinoamericanismo asentada en las masas populares. Tiene una posición antiimperialista tanto con la potencia dominante de nuestra economía en ese entonces, Gran Bretaña, como la que disputaba ese control: Los Estados Unidos.
La idea de FORJA fue lanzada por Arturo Jauretche y antecedida por conversaciones con militantes del Radicalismo como Manuel Ortiz Pereira, Gabriel del Mazo, Juan B. Fleitas, Homero Mancione, y que más tarde se sumaría el valioso y definitivo aporte de un hombre que no provenía de la U.C.R; Raúl Scalabrini Ortiz. Cuando el radicalismo había perdido la brújula ideológica de aquella Revolución de 1890, y que ahora era comandada por Marcelo T. de Alvear que representaba la tendencia conservadora y oligárquica del partido, F.O.R.J.A. se escinde de la U.C.R. y pasa a ser el único movimiento político que se opone tajantemente a las políticas entreguistas de los años ’30 y principios de los ’40. Los hombres de F.OR.J.A. tenían una misión ideológica progresista. Arturo Jauretche decía “La emancipación económica y la Justicia Social serán el complemento indispensable de la independencia política”, anticipándose una década a la bandera agitada por Perón, y tomada por el proletariado argentino y que habría de romper con la dependencia del país, materia y fundamento de la lucha patriótica de F.OR.J.A.
Uno de los instrumentos de difusión de F.OR.J.A. fueron los llamados “Cuadernos de F.OR.J.A.”. Tenía varios propósitos, por un lado difundir el ideario Forjista, denunciar las políticas de entrega de los gobiernos fraudulentos de la época y romper con el bloqueo mediático que hacía imposible denunciar estos hechos. Los cuadernos de FORJA implicaban un gran trabajo periodístico de investigación. No es de extrañar que estos cuadernos eran leídos y estudiados por hombres de un sector nacionalista del las Fuerzas Armadas; el G.O.U. Estos hombres veían con buenos ojos estos postulados y se reunían periódicamente con los hombres de F.OR.J.A, uno de ellos era el Tte. Coronel Juan Domingo Perón. El 17 de octubre de 1945 se produjo una insurrección popular en la Casa de Gobierno Nacional, pidiendo la excarcelación del hasta entonces Vicepresidente, Ministro de Guerra y Secretario de Trabajo y Previsión. Con este acontecimiento la mayoría de sus integrantes se identifica claramente con el nuevo movimiento político y se apresta a insertarse en el. Por ello, deciden su disolución el 15 de Diciembre de 1945 y con fecha del 17 de octubre. Decía el acta: -Que el pensamiento y las finalidades perseguidas al crearse FORJA están cumplidas al definirse un movimiento popular en condiciones políticas y sociales que son la expresión colectiva de una voluntad popular de realización cuya carencia de sostén político motivo la formación de FORJA ante su abandono por el Radicalismo., y resuelve la disolución de FORJA dejando en libertad de acción a sus afiliados.
La historia que sigue estos hombres tendrá un papel relevante, enriqueciendo el cauce ideológico del nuevo movimiento. A partir de este momento también empezara, la falsa antinomia Radicalismo-Peronismo.
La vigencia y resurgimiento de estas ideas no es sorpresa, ya que nos encontramos con el mismo enemigo de la patria. Esta vez con una diferencia sustancial, por primera vez en la historia el Poder Real se hizo con el Poder legitimo, de manera Democrática a través de las urnas. Las viejas Doctrinas extranjerizantes e impuestas desde el exterior en desmedro de las clases populares y del Patrimonio Nacional han vuelto con el espíritu de la vieja oligarquía argentina. Ello, sumado al blindaje mediático que protege todas las decisiones arbitrarias y antidemocráticas del Gobierno de Mauricio Macri favoreciendo sus negocios en medio de una creciente crisis económica y social. Es por eso, que tomamos el vigor de aquellos jóvenes de los años ’30 y levantamos sus banderas para derrotar al Neoliberalismo Gobernante y llevarnos a la victoria, no de un sector político, sino de la patria. No pasaran.